Blogia
VASMARIA

EL ZORRO Y EL SAPO 

Un día, el zorro y el sapo se encontraron en el bosque. El zorro vio que el sapo caminaba muy lentamente y, entonces le dijo en tono muy serio:

 

- Vea, señor don sapo, me parece que con ese paso usted no llegará nunca a destino.

 - Sepa, señor zorro, que voy donde quiero y en poco tiempo, porque tengo las patas más ligeras que un ciervo.

_¡Vaya1 ¡Vaya! Parece que hoy está usted para bromas.

_Con bromas o sin ellas corro más ligero que los zorros y  si no me cree, ¿quiere apostar conmigo para saber quién va mas rápido?

-         ¡Ja!¡ja!¡ja! – el zorro se puso a reír con muchas ganas y acepto la propuesta del sapo.

 

El lugar de la llegada sería jacarandá, un árbol lleno de flores que apenas se veía a lo lejos al dar la voz de partida, el zorro se puso a mirar el jacarandá y el sapo viéndolo distraído pego un salto y se le subió por el lomo.

Echo a correr el zorro hacia el jacarandá seguro de ganar la apuesta. En cuanto llegó, se dio media vuelta con aires de triunfo para observar la llegada de su competidor pero el sapo de un salto prodigioso y se instalo junto al jacarandá.

 

Luego, fingiendo estar aburrido de tanto esperar al zorro le gritó:

-         ¿Por qué se pone ud a mirar para atrás? ¿es que no se ve que ya estoy aquí? ¡Hace rato que lo espero! El zorro quedo sorprendido. No era para menos. El sapo lo esperaba tranquilamente sin mostrar el menor cansancio.

Mientras tanto, el zorro, con la lengua afuera de tanto correr no acertaba ha explicarse como había sucedido aquello.

El sapo en cambio, feliz de haber ganado la apuesta aun se sigue riendo.   

 FIN

0 comentarios